miércoles, 8 de agosto de 2012
Barricadas
Santiago se vuelve diferente cuando lo corro de tu mano; cuando siento tu aliento carmín profundo recorriendo intenso esta ciudad de brazos y piernas y sonrisas flotando. Es esta misma urbe que caminé en ciclos infinitos recorriendo y rearmando tu nombre sin realmente saberlo, aullado siempre en marchasparos y tardes de luna redondita; armando trencitas en las flores y pintando las murallas con colores verde temblor nos encontramos en diferentes veredas, pero nuestras manos ya se sabían
Ya se sabían , si, de la misma manera que nuestros pieces se encuentran todas las mañanas de esa manera que viene desde el inicio de los tiempos. Se saben de esa manera instintiva que nos sale el teamo tan seguido aún en medio de los trafalgares de nuestras peleas y lo brillante de la noche.
Nos sabemos de la misma sintética manera que uno tira lineas para armar dibujos grandotes o de la vocalización redondi-i-ta que resuena acá en la cabeza todos los días y noches del buen dios; y es este mismo saberse que me lleva una y otra vez a escribirte sin llegar jamas de los jamases, ay ay ay a poder describirte a cabalidad, al siempre estar jugando a escaparte conmigo, al tener siempre ese destello azul incendiario en lo profundo de tus pupilas.
al ser tan misticamente tú.
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