lunes, 13 de agosto de 2012
El Apagón.
Viene de súbito de tarde en tarde, nunca pronosticados y temidos de una manera visceral. Nacen de una tarde de otoño hace una montonera de montones de años, cuando las hojas se arremolinaban en las calles y yo caminaba escuchándolas crujir.
Y de pronto, estaba en otro sitio.
Es siempre así, estar de pronto en otro sitio muy muy MUY cansada, con los ojos hinchados y el saberse ausentado; generalmente acompañado de la mirada ligeramente alarmada del fuego que Devora, pero sencillamente no es lo peor.
Lo Peor es el saberse ausente.
Yo hoy no quiero escribir poesía, ni bonito ni nada de lo acostumbrado, vengo en verdad a contarles el pequeño tremendo problema de esto que no se sabe que es, y a avisarle que si me pilla mirando las hojas mucho rato no se alarme... ya volveré.
Ya volveré.
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