Ir en la micro, con la mente allá lejos donde nieva y el cuerpo sentado tiritando
pensando constelaciones, inventando idiomas antiguos y soñando con marte saliendo tras la cordillera
ir en la micro, si, con la mente llena de próceres inútiles
y mentiras políticamente correctas, pensando en las llamas altiplánicas con señoras a cuestas
y los árboles, ah los árboles y sus conversaciones lentas y brumosas
en su vida pausada, en esa vida que olvidamos recordar, que damos por hecha mientras la niebla se evapora.
Sueño también, con tu cuerpo fino de polilla
ese mismo que tú mismo ignoras, sumergido en la materialidad de los días.
pienso en la Teresita (¿Estará durmiendo?) y sus alas de ceniza, la hermanita fea de esas flores
con alas.
te veo venir, toda espirales y sonrisas con una taza de té en la mano (esa taza que parece ser una extensión de tu cuerpo, y el vapor de nuestras conversaciones) y me dan ganas de subir los ocho, en verdad, para encontrarte como siempre con un abrazo eterno y la lengua que se te desata
con el alma desatándose, en verdad.
Miro por la ventana, con Santiago corriendo tras los vidrios como perseguido por el demonio
y me doy cuenta, que en verdad, todo sigue inmóvil.
Y es acá cuando la canción acaba.
jueves, 8 de marzo de 2012
domingo, 4 de marzo de 2012
ocho
tengo miedo de perderme, en esta noche
y es por eso que me aferro a tu recuerdo
a la memoria de tu risa, y al suspiro que dejaste enredado en mi pelo
tengo miedo de perderme, en esta noche
y es por eso que susurro esa plegaria olvidada
sintiendo la musicalidad de casa sonido, muriendo por enseñarte cada palabra
tejida, tal vez, por un dios olvidado con flores de lavanda y regadas con Passiflora
suspirando juntos cada nota, para bailar con los duendes del limonero
y cantar con el reflejo de la luna en el agüita corriendo
tengo ganas de perderme, en esta noche, pero contigo
y correr juntos de la mano, por los páramos de la memoria.
y es por eso que me aferro a tu recuerdo
a la memoria de tu risa, y al suspiro que dejaste enredado en mi pelo
tengo miedo de perderme, en esta noche
y es por eso que susurro esa plegaria olvidada
sintiendo la musicalidad de casa sonido, muriendo por enseñarte cada palabra
tejida, tal vez, por un dios olvidado con flores de lavanda y regadas con Passiflora
suspirando juntos cada nota, para bailar con los duendes del limonero
y cantar con el reflejo de la luna en el agüita corriendo
tengo ganas de perderme, en esta noche, pero contigo
y correr juntos de la mano, por los páramos de la memoria.
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